Las fincas del empresario e inventor agrícolo Yura se quemaron en el bombardeo del aeropuerto de Hostomel. Ahora cose ropa para los militares

Antes del 24 de febrero, Yura estaba trabajando en el desarrollo de agricultura vertical innovadora. Soñaba con verduras y frutas orgánicas que pudieran crecer incluso en la Antártida o Marte. Había dedicado dos años a las granjas que se incendiaron en el bombardeo ruso. Después de perder el trabajo de su vida, no se dio por vencido, sino que abrió un taller de costura unos días después.

«Muchos de mis amigos militares dijeron que carecían de chalecos antibalas. Con una amiga, aprendimos a coserlos de acuerdo con los estándares de la OTAN, encontramos proveedores y reunimos un equipo. Mi amiga trabajaba en un estudio de novias y ahora supervisa las operaciones. Yo me ocupo de la logística y la recaudación de fondos. Ahora somos 38 en el equipo», comparte Yura. En un día, el equipo logra coser cien chalecos antibalas y cincuenta prendas de vestir.